Temas a debate

¿Conseguiremos desarrollar una potente fitoindustria basada en la «totipotencia» de las células vegetales, o seguiremos en el «monocultivo» de los servicios ?

España ha sido especialmente afectada por la crisis del Covid19 no solamente en su salud y demografía, llevamos 220.500 infectados confirmados y cerca de treinta mil muertos cuando redactamos esta entrada, sino también en su economía.

Se ha puesto de manifiesto de manera inequívoca , que construir — o haber permitido que se construya — una economía basada casi exclusivamente en los servicios ha sido una decisión que necesita ser revisada, en profundidad, dada su inmediata repercusión no solo en el bienestar de nuestra generación sino en la de las siguientes.

Y ello requiere que seamos capaces de reconstruir la economía orientándola hacia áreas de actividad donde podemos tener ventajas económicas comparativas , al tiempo que nos dotamos de resiliencia ante futuras crisis provocadas por pandemias ,como la que acabamos de sufrir.

Y entre las herramientas con las que podríamos contar para esa reconstrucción estarían las tecnologías que permiten aprovechar los avances en el conocimiento del funcionamiento de la vida, a nivel celular. Entre ellas la aplicación de lo que se conoce como «totipotencia».

Un término que se refiere a la facultad que tienen las células, especialmente las vegetales para desarrollarse de forma especializada reconstruyendo órganos o la propia planta completa, mediante determinados estímulos internos o externos

Es el fundamento, por ejemplo, sobre el que se ha basado la obtención de nuevas variedades de uvas sin pepitas (apirenas) a través de «explantos» procedentes de cruzamientos intervarietales, que no podrían ser viables sin su cultivo in vitro, obteniendo de esta forma plantitas cuya apirenia se identifica mediante marcadores moleculares, previamente a ser testadas en campo, para evaluar sus condiciones agroecológicas y organolépticas.

Este es un ejemplo que tiene su aplicación en el sector agroalimentario , pero que es una más de las miles de aplicaciones que puede tener en una bioindustria orientada a la farmacia o a la producción de moléculas de cualquier tipo mediante el cultivo de plantas, algas , levaduras y otros microorganismos.

Tenemos instrumentos, tales como las técnicas Crisper Cas , para modificar células de plantas, de modo que su sistema fotosintético (nada hay mas ecológico) sea capaz de producir desde vacunas frente a pandemias, con las que inducir la respuesta inmunitaria ante ellas, a componentes para nuevos materiales y un largo etcétera. (Véase al respecto el libro «Modern Aplications of Plant Biotechnology in Pharmaceutical Sciences » publicado por ELSEVIER en 2015, del que son autores Saurabh Bathia y otros tres profesores de otras tantas Universidades de la India. https://www.amazon.es/Modern-Applications-Biotechnology-Pharmaceutical-Sciences/dp/0128022213 )

Se da la circunstancia de que , en nuestro país , disponemos de la base científico técnica para el desarrollo de esta industria. Existen grandes profesionales y centros tecnológicos, tanto en el CSIC como en el Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, UPM-INIA), de Madrid, y en otros muchos repartidos por nuestra geografía, tanto públicos como privados.

Tenemos cientos de profesionales jóvenes ya preparados en estas importantes ramas de la ciencia y la tecnología: Ingenieros Agrónomos, Biólogos, Bioquímicos, Matemáticos… que están esperando que se les dé la oportunidad de construir algo grande aquí, en España.

Tenemos un agricultura capaz de producir eficazmente cualquier tipo de plantas y un medio rural en el que hay que fijar población , que podrían contar con el apoyo de las instituciones europeas para que estas nuevas y utilísimas tecnologías se apliquen, sin mas impedimentos que los que dictan la razones de la seguridad.

Y por último, deberíamos apreciarlas con orgullo pues algunas de ellas, como Crisper Cas, se fundamentan en los trabajos de científicos como el Dr. Francisco Martínez Mojica, de la Universidad de Alicante.

¿A que esperamos para empezar a trabajar para construir este nuevo futuro de esperanza?

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